Informe Hispano

MADRID — Ni el mejor guionista cinematográfico podría concebir una coronación como la que el Real Madrid logró en la Súper Liga de las Estrellas en España, el campeonato con más fanáticos del mundo.
Ganaron su título 31 en 80 años de historia de la Liga con un gol en el último segundo y, por circunstancias del calendario, al siguiente partido celebraron rival, el Barcelona. Teniendo la quinta nómina más cara del mundo, este bicampeonato (el tercero en su
historia) sirvió al Real Madrid para valorizar aún más a su staff de estrellas. Los pases de la mayoría de sus jugadores titulares, según estimaciones de la Bolsa de Londres, donde el equipo cotiza sus acciones, subieron cerca de 15%. Eso hace que, sobre el

césped, haya cada partido más de 800 millones de dólares.
Pero como señala la liturgia: es justo y necesario decir que el Madrid es el campeón. Y, por seguir remedando el rito, es nuestro deber, y quizás algo la salvación del futbol, destacarlo ampliamente. Es justo porque, como tantas veces ha señalado un exjugador
y exentrenador madridista, Jorge Valdano, “el fútbol es un estado de ánimo”.