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Graduación, hora de celebrar

Madeleine Warner

Durante la hora de descanso, el lunes pasado, Omar Rubio, segundo de la izquierda, disfruta junto a sus compañeros Chis Sactler, Chase Burgett, y JR Jarrell, de los últimos días de clases en Brewster High School. Mañana viernes, Rubio se gradúa y así comenzará a enfrentar una nueva etapa en su vida.

Luego de mucho sacrificio y dedicación en los estudios, llega ese esperado momento de la graduación, donde no se quiere perder ningún detalle de tan especial acontecimiento.

Sin importar si se trata de una graduación de kindergarten, sexto u octavo grado, de la graduación de cuatro años de la escuela superior o de la universidad, la graduación en sí es una ceremonia que invita a la reflexión e identificación de los frutos del esfuerzo. Es también un momento importante para el graduado y sus seres queridos. En Estados Unidos, muchas personas ya se están preparando para celebrar junto a los futuros graduados, este tradicional acontecimiento, obviamente los estudiantes del Valle de Wenatchee, no son la excepción.

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ÉXITO EN BREWSTER

Omar Eduardo Rubio, un joven estudiante de la secundaria de Brewster, vivirá mañana la sensación de haber culminado con una parte importante en su vida, terminar la secundaria para enfrentarse a la vida universitaria, lejos de sus compañeros, amigos y familiares.

Sin embargo, para los Rubio esto no es nuevo, ya que de seis hijos, Omar es el número quinto en terminar la secundaria e ir a la universidad.

“Es triste cada vez que un hijo se va fuera de casa, sin importar si los mayores lo han hecho también. Omar es un hijo único. Lo vamos a extrañar mucho, pero su futuro está primero”, asegura Leticia, madre del futuro graduado.

Pese a su juventud, Rubio siempre ha tenido claro las prioridades en su vida, ser profesional y seguir el buen ejemplo que ha recibido de sus hermanos mayores. A diferencia de estos (ingeniero, enfermera, especialista en negocios y futura maestra), Omar quiere ser un arquitecto y obtener conocimiento en ingeniería, para lo cual se ha preparado durante toda su vida estudiantil, ya que su promedio de graduación es de 3.5. De hecho ya fue aceptado para enrolar las filas de la Universidad del Estado de Washington, en Pullman —comenzará en agosto—.

Asimismo, ya ha recibido una beca de $1000 de parte de la Cámara de Comercio Hispana, y asegura que ha aplicado para muchas más, pero no tendrá respuesta hasta una semana antes de ingresar al recinto estudiantil, los primeros días de agosto.

Omar confesó a nuestro semanario que la materia más complicada durante la secundaria fue ciencias, ya que hay muchos detalles pequeños para recordarlos, pero sin duda la asignatura más fácil, según el Joven, fue matemáticas. “Desde muy pequeño empecé a trabajar en el negocio familiar, ayudaba en las cuentas, por eso los números son mi fuerte”, comentó entre risas.

LA FIESTA

La familia Rubio, festejará a Omar con una carne asada y un poco de música ranchera —rítmo preferido del joven—, para celebrar su logros. Omar asegura que extrañará su escuela secundaria y le costará un poco adaptarse a una nueva vida en una ciudad desconocida.

Así mismo, confesó que a su memoria acuden los recuerdos de la trayectoria estudiantil, de los amigos que están y los que se han ido a otras escuelas, de las batallas para aprobar con una “A” tal clase, del momento en que alguien se enamoró por primera vez y de la nostalgia que da el abandonar la zona segura... La amada escuela.

“Hay que celebrar las graduaciones, todos los que han puesto su esfuerzo por estar allí, merecen la celebración. La graduación marca el comienzo de otro tramo de luchas infatigables, debemos nutrirlos con aplausos, de besos y tener la certeza de que más adelante los esperan otros diplomas importantes”, concluyó la orgullosa madre.

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