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LA CRISIS ALIMENTARIA

El encarecimiento de la comida está revirtiendo el gran crecimiento económico de América Latina. Los logros alcanzados para reducir la pobreza, se están perdiendo. Los economistas no se ponen de acuer

CIUDAD DE MEXICO Y WASHINGTON — América Latina es un poco como Betty la Fea, esa telenovela colombiana que tuvo gran éxito mundial, que cuenta la historia de una muchacha inteligente y trabajadora cuyo progreso se ve limitado porque es poco agraciada. Un día decide aprovechar mejor lo que la naturaleza le dio. Entonces su talento es reconocido e, inevitablemente, sus sueños se hacen realidad.

La historia reciente del continente es similar a la de Betty: una región económica y socialmente fea se está volviendo bonita. Y al igual que Betty, esto se debe a cambios que le permiten aprovechar mejor lo que tiene.

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Latinoamérica se aplicó un tratamiento de belleza económico, que si bien fue doloroso y aún no está terminado, le estaba dando frutos. Los últimos cinco años han sido los mejores que la región ha tenido en más de cinco décadas.

Pero una gran paradoja en todo esto es que, a pesar de que la economía ha mejorado, la conflictividad política en muchos países se ha agudizado. Esto se debe, en parte, a que los latinoamericanos están cada vez más impacientes. Sí, las cosas están mejorando, pero millones siguen viviendo en una situación desesperada y muchos más, a pesar del progreso, no logran mejorar a la velocidad que estaban esperando.

Según encuestas realizadas en 140 países por la empresa Gallup, los latinoamericanos son quienes tienen las mayores expectativas del mundo acerca de cuán rápidamente mejorará su situación personal. Este nivel de optimismo es nutrido en parte por el progreso mismo (“si a los demás les va bien a mí también me tocará”).

A Betty -que ahora es más bonita- se le avecinan tiempos difíciles. Los precios de las exportaciones de cobre, soya, carne y otros productos básicos seguirán altos, pero para muchos de los países latinos los altísimos precios del petróleo y de la comida agravarán la situación social y política. La disponibilidad de fondos del resto del mundo también se restringirá así como los flujos de remesas. En lo que va del año, como ya lo reportó FRONTERAS, las remesas de los emigrantes a México sufrieron su mayor caída en 13 años.

PRECIOS SIN CONTROL

Los incrementos en los precios de los alimentos no se detienen. Durante mayo, arreciaron las alzas en diversos productos de la canasta básica. De acuerdo con cifras del Banco Mundial, en México aumentó 22% en promedio el precio de la tortilla de maíz. El arroz siguió su carrera alcista y subió 14 % en los últimos 30 días. No se escapó de esta tendencia el valor del pollo, que se elevó 9% en la última quincena, ni el bolillo, con 6% de incremento.

Este fenómeno de alzas de las materias primas no se había visto desde los años 70 y, aunque ya se percibe cierta estabilidad en el importe de algunos cultivos, como la soya y el maíz, lo que aún falta es ver el efecto en el costo de los productos industrializados.

LOS POBRES AFECTADOS

En todo el continente de habla hispana, más de 40 millones de personas son susceptibles de sufrir los efectos de la crisis por el alza mundial de los precios de los alimentos, reveló un reporte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

En el documento “Objetivos de Desarrollo del Milenio”, el organismo afirmó que esta crisis alimentaria afectará principalmente a los más pobres y, en México, precisó, hay al menos 8 millones que ni siquiera alcanzan a satisfacer sus necesidades.

El alza de los precios de los alimentos castiga con especial dureza a quienes deben destinar una mayor proporción de sus ingresos para adquirirlos. No sólo castiga a quienes menos tienen, sino también provoca un aumento del orcentaje de pobres. Ante ello, la CEPAL recomendó implementar políticas de subsidios a los más pobres.

¿CAMBIANDO EL MODELO?

En la capital estadounidense, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial coinciden en que el problema es realmente grave. Pero nadie se puede poner de acuerdo en una posible solución.

Brasil, Argentina, México y otra decena de países emergentes están restringiendo las exportaciones de granos. Normalmente, los países imponen barreras comerciales a las importaciones para proteger a las industrias locales y tratar de incrementar sus exportaciones.

Ahora, el proteccionismo conlleva exactamente lo opuesto: se han reducido los aranceles a las importaciones de alimentos y han erigido barreras contra las exportaciones, con la esperanza de mantener bajo control los precios de los

alimentos en casa y avanzar hacia la “autosuficiencia”. El efecto es contraproducente a nivel global: los precios de los alimentos suben más. Cerca de 18 de los 58 países analizados por el Banco Mundial están incrementando los

subsidios para los consumidores e implementando algunos controles de precios.

Eso motivó una advertencia por parte del secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, para que resistan la tentación de los controles de precios y subsidios al consumo, que generalmente no son métodos eficientes para proteger a los más pobres.

Paulson añadió que tales iniciativas tienden a crear cargas fiscales y distorsiones económicas mientras que a la vez proveen ayuda a los consumidores con mayores ingresos o a los intereses comerciales distintos a los beneficiarios

presupuestados.

¿Logrará Betty mantener sus recientes mejoras sociales, o el deterioro económico y sus nocivos efectos políticos la devolverán a la fea situación que tenia unos pocos años atrás? Para saberlo tendremos que esperar, ansiosamente, el próximo capítulo de la novela.★

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