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LOS PASTELES DE NENA: ¡Qué rico son!

En su casa de Wenatchee, Fernanda Flores confecciona pasteles para toda ocasión y se encuentra rodeada por amistades a quienes les encantan.

Oveth Martínez

En la cocina de su casa, Nena Flores elabora un pastel de tres leches, ¿El ingrediente secreto? Un poco de ron.

WENATCHEE — “Para vivir bien, no se ocupa tanto”, es el lema de vivir de Fernanda Flores, conocida por todo el mundo como Nena. ¿Los ingredientes principales de una buena vida? “Amor y salud y si puedes ayudar a alguien, mejor”.

Lo que define una vida bien vivida para esta trabajadora de empaque, se encuentra en la cocina. Armada con merengues y panes, dulce y betún, Nena sabe crear pasteles de ensueño y hacerlos la hace feliz, bromeando nos dice: “Mi esposo dice que si yo me muero, voy a aparecer aquí, en la cocina”.

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La semana pasada, Nena preparó un pastel de tres leches para una clienta suya de muchos años. El pan esponjoso ya estaba horneado desde el día anterior y estaba listo para ser desmoldado y cortado en dos mitades, luego sin consultar un libro de recetas, Nena elaboró un pastel hermoso: Con un tenedor hizo algunos agujeros para que las leches penetraran más fácilmente; después agregó la mezcla de las leches poco a poco hasta que el pan la absorbía completamente; las fresas frescas las cortaba en pedazos dulces y las esparció en el bizcocho, poniendo en cima un queso crema.

Nena prosiguió con el pastel como si fuera acomodando piedras y poniendo cemento, supo nivelar el pan a la perfección, usando los trocitos que sobraban para dar suporte donde hacía falta. Con la segunda mitad del pan colocado encima, se puso a cubrirlo de nuevo con la mezcla de leches y luego con un merengue hecho de los ingredientes más frescos.

“Me enseñó mi tía a alisarlo para que quede bonito”, explica Nena, mientras mete el cuchillo espátula en un vaso de agua tibia.

En seguida, para decorar el pastel, Nena cortó unas rosas de sus tallos —las que tenía esperando en un jarrón en la mesa— y doblando papel de aluminio para reforzarlas, las puso en el pastel, dejando espacio para escribir con un dulce color rosado, las nombres de dos mujeres.

“Es para unas compañeras de trabajo que cumplen años”, dice Rosenda Marquez, una asistente médica de la Clínica, cuando llegó a recoger la obra maestra. “Son frescos y deliciosos”, dice al referirse a los pasteles de Nena. Marquez estima que la pastelera le ha hecho hasta diez pasteles a través de estos años.

“Regalo más de lo que vendo”, dice Nena con una sonrisa, “Se los doy a la iglesia, o a grupos de la escuela para rifar, o simplemente si alguien necesita un pastel”.

FORMACIÓN PROFESIONAL

“Estoy eternamente agradecida a Lynn Vargas”, insiste Nena, ella cuenta que Vargas era una mayordoma de Dovex que hace siete años creyó en ella y le daba el permiso para faltar en el trabajo para sacar sus tres certificados de decorar pasteles. los cuales se puede ver colocados en la pared de su cocina.

A Nena le gustaría aprovechar de más formación, por lo que dice: “Si llego a tener la oportunidad de ir a Seattle para estudiar, me gustaría hacerlo”.

Más que nada, el deseo de esta cocinera es montar su propio local. “Mi sueño es tener un lugar chiquito, de cuatro o cinco mesas, donde se pueda ir a tomar una taza de chocolate o un café y un trozo de pastel”, dice Nena, “Me gustaría encontrar a alguien que me ayude”.

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