Pesadilla americana
Algunos residentes del parqueadero de la calle 9, están todavía sin saber que hacer, mientras se ven desalojados a la fuerza por los nuevos dueños.
Evelia Betancourt, juega con su hijo Pedro Eric, de dos meses, mientras que su hija, Jazmín, de 9 años, los observa atentamente. Betancourt es una de los residentes del parqueadero de casas móviles de la calle 9, que debe mover su casa el 1 de julio.
Evelia Betancourt, llegó hace cuatro años a Estados Unidos junto a su esposo Pedro y su hija Jazmín, para poder hacer realidad el sueño de ser propietarios de su propia casa y sacar adelante a la familia. Ella, junto a su esposo, trabajaron duro para juntar dinero y comprar, en junio del 2005, una casa móvil en el espacio #29 del parqueadero de la calle 9 por la cantidad de $7000 —valor que terminaron de cancelar hace dos años—. Los Betancourt, nunca se imaginaron que tres años más tarde, serían desalojados.
Todos los residentes del parqueadero de la calle 9, tienen la orden de abandonarlo este domingo, aunque los que consiguieron un permiso especial de parte de la empresa Kamkon (actuales dueños), podrán quedarse unos días más. Asimismo los residentes que firmen un acuerdo para dejar el parqueadero y permitir que la empresa destruya sus casas móviles, recibirán la cantidad de $1000 y se les extenderá un permiso especial para quedarse hasta el 1 de julio, tal es el caso de Evelia.

Hay agencias locales que están luchando para ayudar a los desalojados. Varias iglesias del valle, piensan que esa cantidad no es suficiente y que no cubre lo que los propietarios han invertido en sus propiedades, asegura Patrick Pleas, abogado del Proyecto de Justicia del Noroeste.
“Un grupo de iglesias del Valle de Wenatchee tienen la meta de reunir la cantidad de $180.000 para ayudar a las familias afectadas. Cada iglesia está haciendo su parte”, aseguró Pleas.
PENSARON QUE FUE UN RUMOR
“Cuando compramos esta ‘trailita’, la persona que nos la vendío nos comentó que estaba en planes la venta del parqueadero, pero nos recalcó que sólo era un rumor. Estábamos tan entusiasmados que no averiguamos más”, comentó la colimense.
El conocido parqueadero de la calle 9, en sus días albergó a unas 80 casas móviles, al momento solo quedan una cuantas, entre esas la de Evelia Betancourt, quien no ha podido encontrar un lugar a donde trasladar su casa móvil y tampoco cuenta con el apoyo de su esposo, familiares o amigos. Pedro, su esposo, desde hace un mes y medio regresó a México para visitar a su padre, quien está enfermo, dejando a Evelia junto al nuevo bebé, Pedro Eric de dos meses y a su hija Jazmín de nueve años, sin un lugar a donde ir.
“Realmente no sé que hacer, mi esposo se fue a ver a su papá y no tengo quien me ayude, mis familiares tienen su propias responzabilidades y ya no quiero molestarlos. Y mis vecinos, ya casi todos se han ido”, comentó Betancourt, con los ojos llenos de lágrimas.
Evelia, asegura que su esposo no llegará rápido porque no tiene dinero y además no tiene documentos para ingresar nuevamente a Estados Unidos y cuando lo haga ya será muy tarde, ella habrá abandonado la casa móvil.
Betancourt, actualmente vive contra reloj, no sabe conducir y no está trabajando, tuvo que parar por el embarazo.
“Si tenemos que abandonar nuestra casa e irnos a un lugar en donde tendremos que pagar renta, signifaría mucho dinero para nosotros, ya que no trabajamos todo el año. Estoy muy angustiada de perder mi casa. Aquí vivimos muy cómodos, sin preocupaciones. No sé a dónde iremos, si perdemos nuestra casa, es lo único que tenemos”, dijo Evelia.
Por otra parte, Betancourt asegura que su casa móvil fue inspeccionada y que le confirmaron que puede ser transportada sin ningún problema a cualquier espacio. Sin embargo, la falta de dinero le ha impedido hacerlo. “No puedo ir a trabajar, me cuesta más pagar por el cuidado de mis hijos, que lo que yo ganaría. Mi hermano me ayudó con $220 para el pago del alquiler del espacio, también fui a pedir ayuda del gobierno y con regaños me dieron estampillas de comida hasta junio, luego de eso, no sé que voy a hacer”, expresó Evelia.
Pese a todos sus problemas, Betancourt no pierde la esperanza de que encontrará la manera de salir de esta mala situación y encontrar un lugar a donde pueda llevar su casa móvil.



