Una Nariz Prodigiosa
¿El olor al hornear el pan? ¿La fragrancia de una playa que te recuerda tu niñez? Ulvaldo Herrera puede crear un perfume con el olor que tu deseas y él no parará hasta que lo perfecciona.
Ulvaldo Herrera muestra uno de sus perfumes a la venta en la tienda Drop Dead Fabulous, de 100 N. Avenida Wenatchee.
4 de marzo, 2010 - WENATCHEE – “Un buen perfume es como un poema, o una canción”, dice Ulvaldo Herrera, fabricante de perfumes para la perfumería Drop Dead Fabulous de la Avenida Wenathcee.
Al aplicar el perfume en los lugares de pulso —como es la muñeca, entre el codo o en el cuello, incluso detrás de la rodilla— se nota fuerte el olor principal, explica Herrera, pero poco a poco la mezcla de olores empieza a “caminar” y sale la segunda nota, un olor más suave y tierno; luego está el olor de fondo, el que es absorbido por la piel y que lo vuelves a notar durante todo el día, cada vez que el cuerpo se calienta un poquito.

La sinfonía de olores de Herrera es un arte y una ciencia a la vez. En la perfumería “Fabulosa” —cuya propietaria es Laura Herrera, esposa de Ulvaldo— ofrecen crear un perfume único e individual para cada cliente, aunque también tienen a la venta varias recetas de la casa.
Herrera está orgulloso del perfume “Primer Beso”, dice que huele como cuando recién llega la primavera y abres la ventana por la mañana y respiras profundo. “Cuando pones este perfume y alguien viene a conocerte, se acordará de tu olor como si fuera un primer beso inolvidable”, dice. También a una de las colonias para hombres le puso su propio nombre, y explica que “Ulvaldo” huele sexy, como cuando es de noche y ya estás listo para bailar y tener una dama entre tus brazos.
UNA BUENA NARIZ
“Tiene una buena nariz”, explica su esposa Laura, “Incluso en su trabajo de noche, él siempre sabe si la mezcla de químicas está bien o no”. Es que a partir de las nueve de cada noche, Herrera trabaja con químicas de la limpieza como supervisor de saneamiento para la planta Crunch Pak en Cashmere, donde empacan manzanas cortadas; pero de día, su mundo se llena de fragancias y aceites esenciales donde su nariz y su imaginación están al mando.
Herrera, quien es oriundo de Pheonix, Arizona, utiliza una cuentagotas para mezclar cada perfume de manera científica, pero también insiste que hay que siempre mezclar en dirección del reloj, “Le da la energía positiva”, dice con un guiño y una sonrisa.
El almizcle, o “musk”, forma parte de la receta de casi todos sus perfumes —aunque solamente un experto se dará cuenta— porque Herrera valora la fama del almizcle como un afrodisíaco.
Con la experiencia, Herrera ha aprendido que una mujer suele saber exactamente que quiere a la hora de comprarse un perfume. Por ejemplo a las jovencitas les gustan oler como cerezas, menta o chicle, dice Herrera; las mujeres jóvenes disfrutan del olor del ámbar o jazmín mientras las señoras tienden por comprarse perfume lavanda o lila —pero las perfumes olor a rosa y vainilla les gustan a todas.
En cambio, un hombre no siempre sabe describir lo que busca, es decir: para el hombre exigente, Herrera prepara una mezcla de ámbar, almizcle y madera de sándalo o de cedro, luego añade a lo mejor una insinuación de lila para suavizar el efecto de los próximos ingredientes que pueden ser cal o toronja de bergamota.
En la tienda “Fabulosa”, por una cuota pequeña, el cliente tiene derecho de insistir que Herrera vuelve a su laboratorio una y otra vez, buscando el olor perfecto antes de llevarse el producto final. Luego los Herrera esconden la receta única, negándose a venderla a nadie más. “Cada mujer tiene derecho de sentirse fabulosa, aunque tenga mucho dinero o no”, es el lema de Laura, por lo tanto la pareja mantiene los precios de sus perfumes, cremas y jabones al alcance de todos.



