Viejo, mi querido viejo
El Día del Padre es el 15 de junio. Muchas familias dedican este día para estar en familia y mostrar al padre su amor y agradecimiento. Para los hijos de Santiago Iñiguez, de Wenatchee, todos los días
Santiago Iñiguez, izquierda, desayuna con dos de sus 11 hijos, Ricardo y Emilio, muy temprano el sábado pasado en Wenatchee. “Para nosotros, no es necesario que llegue el Día del Padre, siempre estamos en contacto”, dijo Santiago.
Ser padre y madre de 11 hijos, no ha sido nada fácil para Santiago Iñiguez, residente de Wenatchee quien desde 1992 tuvo que hacerse cargo de sus vástagos ya que su esposa decidió abandonar el hogar para dedicarse a una nueva vida, sin su familia.
Iñiguez, de 70 años, llegó a Estados Unidos desde su natal Michoacán, en 1974 con su esposa y cinco hijos, con la mira de trabajar duro para darles una mejor vida y sin darse cuenta, Santiago se fue involucrando en las actividades escolares de sus hijos. “Washington me gustó mucho, pero lo que más me llamó la atención fue que el almuerzo y los buses escolares eran gratis. Mi sueño fue ver a mis hijos convertidos en profesionales”, asegura el michoacano. Seis de los 11 hijos de Iñiguez, nacieron es Estados Unidos (ocho varones y tres mujeres), el mayor actualmente tiene 45 años y el menor apenas 19.

“Mi papá es un hombre extraordinario, me siento muy orgulloso de él —dijo su hijo Ricardo, asistente al director en la secundaria de Wenatchee— Estoy seguro que para nadie es fácil criar a casi una docena de hijos. Mi padre es una persona muy importante en mi vida. Le debo mucho a él”.
LA MEJOR HERENCIA
Para este padre, la mejor herencia que un progenitor puede dejar a sus hijos, es la educación, y de este tema, sabe mucho, ya que todos sus hijos son profesionales, excepto el menor quien aún sigue estudiando para ser consejero escolar.
“Mis hijos significan mucho para mi, tuve que hacer varios sacrificios para poder educarlos bien. No fue nada fácil, pero estoy seguro que valió la pena”, dijo Iñiguez, en una reciente entrevista con Informe Hispano.
“Yo apenas llegué hasta sexto grado de primaria, pero quería que mis hijos sean profesionales. Estoy muy complacido con cada uno de ellos. Todos han tenido mi apoyo a la hora de educarse”, dijo con emoción.
Santiago, se jubiló en 1998, después de trabajar por muchos años en las labores agrícolas. Hoy sólo se dedica a disfrutar de sus hijos, nietos y amigos.
Otro de sus hijos, Emilio, trabaja con adolecentes en riezgo, como un “Parole Officer”, quien coincide que también debe mucho a su progenitor. “Mi padre tiene la habilidad para trabajar fuerte. Él nos ha dado la habilidad de ponernos metas y afrontar los ostáculos,” dijo.
Pese a que cada uno de los hijos de Santiago tienen sus propias responsabilidades, siempre se dan un tiempo para visitarlo, incluso los que residen fuera del estado. Además, hablan por teléfono a menudo, aclara el anciano.
“Para nosotros, no es necesario que llegue el Día del Padre, siempre estamos en contacto, preocupándonos los unos por los otros”, concluyó el padre de 11 y abuelo de 7.
• La idea de celebrar el Día del Padre nació en el estado de Washington, hace casi 100 años.
• Sonora Smart Dodd, quería homenajear a su padre, quien enviudó cuando su esposa murió durante el parto de su sexto hijo.
• La primera celebración del Día del Padre fue el 19 de junio de 1910, en Spokane, Washington.



